domingo, enero 22, 2006

Segundo sueño

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No siempre trabajamos en la feria, a veces trabajábamos en casa. Así una vez nos quedamos toda una noche, haciendo humitas (para los que no saben, son una especie de pastel de choclo o mazorcas, que se cocina envueltas en la misma hoja de la mazorca). Esa noche la recuerdo en especial, porque fue un trabajo agotador. Debíamos entregar 800 humitas al otro día, por lo que comenzamos a trabajar como a las 9 de la noche, moliendo el maíz con dos molinos que usaban nuestra propia fuerza. Seguimos así toda la noche, me tome un café con coca-cola y eso me ayudó a estar despierto toda la noche, llenando las humitas, cociéndolas en cacerolas, hasta que como a las 10 am terminamos la última entrega.
Después no quise dormir, me fui donde mi tío (que era pastor evangélico), él tenía unos comedores en que les daba almuerzo a niños de su población y a mi me gustaba ir a ayudar y bueno, porque además me gustaba una de las niñas que cocinaba. Creo que volví a eso de las 2 de la tarde, entré a la casa, me desplomé sobre un sillón y dormí hasta después de las 9 pm, cuando me despertaron para comer y después seguí durmiendo.

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